Fernando Gonzalez, o “el mandril” como lo apodaron sus amigos, tuvo una de las más destacadas actuaciones del equipo argentino en la décimo quinta edición del Panamericano de Taekwondo.
Una lesión ósea le impidió poder disputar la final contra Brasil, aunque muchos coinciden que lo más difícil del torneo ya lo había superado.
¿A casi un mes del Panamericano, que balance individual y colectivo podes hacer?
En lo individual, creo que la medalla de Oro era mía. La lesión me impidió disputar la final. Igualmente estoy contento porqué pude superar la ardua llave que me había tocado. En cuánto al grupo creo que se ganó un montón. Hemos crecido como equipo y por ende en lo individual. Esto es producto del trabajo y esfuerzo de cada uno.
Haber llegado a la final después de superar a Canadá y Estados Unidos, ya es un meritorio.
Todos peleamos con la intención de ganar. Tuve el Oro muy cerca. Si bien, me faltaba pelear contra el brasilero, tenía mucha confianza en lo que podía hacer yo. Además de todo el estadio a mi favor, que no es poco.
Se sintió como nunca a la hinchada.
Si el aliento fue conmovedor. Sentir que todo el Estadio estaba alentando por mí. Es algo que nunca creí que podría pasar. Un montón de gente que no conocía me vino a felicitar. Eso me llena de orgullo.
De las dos peleas ¿cuál se te complico más?
Complicadas fueron las dos. Ambas las gane por punto de oro. Si bien con el estadounidense hubo más expectativa por ser el de un gran físico y porqué venía de noquear en cuartos, para mí fue más vistosa contra el canadiense. Tuve que remontar en el último round con una patada a la cabeza, creo que tácticamente fue mejor. En emotividad seguro que la semifinal se lleva todos los laureles.
¿Cuándo te diste cuenta que la lesión era seria?
En el momento que me caí, sentí dolor. Cuando me mire la tibia y tenía una gran inflamación me dí cuenta que no iba a poder estar en la final. Eso fue lo que más bronca me dio.
Un estimativo de lo que te llevará la recuperación
En un primer momento me dijeron entre 60 y 80 días. El médico me dijo que lleva su tiempo. Si yo quería me podía operar. En estos momentos, hay que tener la cabeza fría. No hay que apurar los trámites, una mala recuperación puede incidir en mi futuro.
¿En que incide que Darío esté en el banco como tu coach?
Con él me inicie. El me hizo dar mis primeros pasos en el Taekwondo. Es el que más me conoce y a él le debo el lugar donde estoy ahora. Si no fuera por Darío yo no estaría en la Selección.
Para el futuro, ¿qué aspiraciones y objetivos tenes?
Primero y principal recuperarme bien de la lesión. Una recaída implicaría perder el doble de tiempo en una nueva rehabilitación. Luego veré para que torneo voy a poder estar preparado. Igualmente hay que ir despacio. Paso por paso, todo a su tiempo siempre llega.
Nota: Federico González